martes, 24 de noviembre de 2009

¡ QUE CORTE !


Se divorcian al descubrir que flirteaban entre ellos en Internet.
Ambos estaban hartos de sus matrimonios y comenzaron a entretenerse en la red.
Se conocieron por Internet:
Ella se llamaba Azúcar
El se llamaba Satisfacción.
Un día decidieron conocerse y verse las caras.
La relación era seria y querían dar el siguiente paso.
Así que se citaron
Se presentaron en el lugar convenido.
Y al verse de frente, la sorpresa fué mayúscula para ambos.
Me imagino la cara de ambos al ver que enfrente tenía a la pareja que no soportaba.
mamuma

19 comentarios:

  1. Como tú mismo dices...menudo corte. Y luego qué, ahí esta el problema.

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  2. Pues debían conocerse bien poco para no detectarse por el Internet.
    Sorpresas te da la vida. La solución es que disimulen y sigan con su enamoramiento virtual.

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  3. Pues vaya par de gilipollas, si quedan es para "meter" y si conoces tan bien al otro pillas seguro.

    Que raro es todo esto;;;

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  4. ja, ja, ja. oye pues podían haberse acordado de por qué se enamoraron la primera vez. esta claro que están echos el uno para el otro. es como aquella canción, no me acuerdo del título. como era antes de internet, se conocen por anuncios de periódico...

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  5. Carla,la verdad yo he intentado imaginarme la escena, y me da la risa

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  6. Si no se aguantaban personalmente como es posibl que si lo hiciesen en internet

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  7. Polito,porque en Internet, la gente se inventa una personalidad

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  8. ¡Qué pena, con lo bien que se llevaban y lo enamorados que estaban en Internet, no se soportaron más en la larga convivencia vivida. ¿Qué debe pesar más en este caso: ¿la infidelidad virtual o el hastío que revienta al fin o el enamoramiento hasta el tuétano de esa persona del otro lado de lapantalla, con quien nunca podremos besarnos a distancia?...

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  9. Yo pienso MEG que la causa puede ser la personalidad ficticia que se crean distorsionado la realidad

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  10. Eso es lo que pasa cuando la cotidianeidad se apodera de uno.

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  11. O sea, señora hormiga, que prevalece la convivencia real por encima de los personas irreales que hubieran podido servir de apoyo mutuo.

    Es que las caras largas, loos gritos y los desprecios no se viven en Internet y s`´i en el sofá viendo la TV con la pareja al lado.

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